A veces la vida te sonríe y otras te muestra su peor cara, en este caso agradezco por tanta amabilidad.
Es extraño que nos acostumbremos a que nos traten mal desde algunos servicios públicos. Hemos normalizado el maltrato que ejercen sobre nosotras exigiéndonos citas previas, no atendiéndonos a la hora citada, colas interminables, malos modos, contestaciones breves y malhumoradas.
Y de repente das con una persona que se ve que ama lo que hace, que está desarrollando su trabajo facilitando que la persona que pregunta entienda lo que está recibiendo por respuesta. Da gusto encontrarse a personas que van con la amabilidad por delante, que te miran a los ojos, que te devuelven una sonrisa, que hacen todo lo posible porque te vayas bien y con toda la información.
No es ciencia ficción, acaba de pasarme con un funcionario y no puedo estar más agradecida por el trato recibido.
Por supuesto se lo he hecho saber, porque el reconocimiento es una forma de buentrato para con las demás personas y nunca está de más.
Y tú, ¿eres amable con las demás personas? Porque también esa amabilidad tiene que ver con la actitud que tenemos frente a la vida. Está claro que a veces nos topamos de frente con alguien que no ha tenido un buen día, pero eso es suyo no nuestro. Lo que sí depende de nosotras es llevarnos ese mal rollo o dejarlo con esa persona.
Hay ejercicio muy interesante para aplicar en consulta cuando la persona viene enfadada por algo ajeno a ella:
Es que xxxxx me grita, me insulta, me molesta. Sólo tienes que quitar el ME de la ecuación: xxxxx grita, insulta, molesta.
Lo que cambia es cómo te afecta a ti lo que hace xxxxx. Si lo dejas con ella no te lo llevas.
Prueba a intentarlo la próxima vez y mira cómo te encuentras y cómo cambia la cosa.
