He escuchado en algunos medios que las Constelaciones Familiares no son feministas. Está claro que quienes lo dicen las conocen parcialmente o no las aplican bien. En este artículo te invito a reflexionar sobre ello.
Como ya he dicho en otras ocasiones, las Constelaciones Familiares son una herramienta terapéutica, no una terapia en sí, y como tantas otras herramientas depende mucho de quién la use y cómo lo haga.
Desde mi posición feminista yo la uso aplicando la teoría y el método, tal y como he aprendido y además con perspectiva de género, no perdiendo nunca de vista que en todos los sistemas hay muchas implicaciones que tienen que ver con la socialización de género.
Pero empecemos por el principio. El sesgo de pensar que no son feministas viene porque desde que se crearon como herramienta se ha trabajado con ellas tal y como las propuso Bert Hellinger, es decir, parten de un sistema de origen heteronormativo, el que podemos ver la mayoría si echamos la vista atrás en nuestro árbol genealógico. Las cosas han cambiado mucho desde entonces.
En todo sistema, sea cual sea, hay un padre, una madre biológicos y un linaje por parte de ambos. Eso es así.
Puedes pensar que ahora con la diversidad familiar (que trataremos en el siguiente artículo) las cosas han cambiado, y sí, han cambiado en la superficie pero no en el fondo. Cuando hablamos de honrar al padre y a la madre, estamos honrando nuestra propia vida y eso no podemos perderlo de vista ni siquiera cuando no están presentes como tales en nuestra vida. Podemos tener una familia biológica y una de corazón, bien porque seamos adoptadas o cualquier otra forma de llegar al mundo: ovodonación, donación de esperma…pero en cualquier caso siempre, siempre, siempre hay un padre y una madre biológicos detrás.
Por lo tanto tacharlas de machistas en negar a ese padre o a esa madre.
Otra cuestión son los desórdenes que vemos en los sistemas y cómo se repiten en ellos acciones sobre las mujeres como abusos, violaciones, embarazos forzosos, abortos…y aquí mi punto de vista es que teniendo en cuenta todo lo que sé ahora, no puedo mirar a esos sistemas con el feminismo en la mano, porque, por mucho que me duela es lo que se daba entonces y frente a eso no puedo hacer nada.
Lo que sí puedo hacer es que cuando resuelvo como consteladora algo de lo que ha sucedido en el sistema puedo hacerlo poniendo en las frases sanadoras mi parte de lo que he ido integrando desde el feminismo, orientando la resolución a que la persona consultante, si es mujer, la entienda desde el género también y de ninguna manera revictimizándola con ellas. Esto es importante porque en algunas constelaciones he visto como esas frases hacían más daño que otra cosa…
Por lo tanto sí que se puede hacer constelaciones desde el feminismo y con mirada feminista, lo que hay que tener en cuenta es que cuando una persona se sienta en la silla y trae un asunto, este probablemente tendrá que ver con algo que pasó entre sus padres o abuelos y eso no podemos cambiarlo, lo que podemos cambiar es la mirada hacia lo que pasó y el contexto en el que estaba sucediendo.
