Cada cual elige cómo vivir su vida, esa que nos ha tocado en suerte y que depende de cómo la enfrentemos, aprovecharemos más o menos.
Extraigo frases de libros que voy leyendo para poder hacer reflexiones que me pasan por la cabeza y las voy publicando en Instagram de vez en cuando. Hoy es de esos días en que puedo agrupar tres de esos extractos para hablar de una misma cosa: nuestros cuerpos nuestras vidas, tal y como promovieron en su día las mujeres del Colectivo de Boston.
Vidas diversas en cuerpos diversos.

¿De verdad sabemos vivir nuestra vida?
Estamos más pendientes de no morir que de vivir.
Eso, no hace falta que te lo recuerde, lo hemos vivido hace unos años…
¿Por qué esa necesidad de controlar la vida?
¿Por qué no nos dejamos fluir con el hoy?
Nos asomamos cada día a vidas ajenas que parecen perfectas, con personas perfectas que nos miran desde el otro lado de la pantalla en vidas ideales rodeadas de algodón de azúcar, buenos paisajes y ropa de ensueño.
Y no necesitamos nada de eso. Si nos asomamos a esas vidas de mentira, pensaremos que la nuestra no vale nada en comparación y eso no es cierto. Cada vida cuenta y cada vida suma. Somos suficientes, somos únicas e irrepetibles y eso nos hace excepcionales.
Sólo podemos aceptar el hecho de que esta es la vida que tenemos, si no nos gusta hagamos algo para mejorarla. Este es el mundo en el que vivimos, si no nos gusta levantemos la voz para cambiarlo. Estas son las personas que nos rodean, tengamos el valor de saber poner límites y de rodearnos de quienes nos nutren y nos dan alas y dejemos al resto viviendo como quieran sus propias vidas.
Vivamos hoy que estamos vivas y ya moriremos otro día.
Y mientras vivamos, cuidemos de nuestros pensamientos…

Tu cuerpo escucha todo lo que tu mente dice así que ten cuidado con tus pensamientos porque estos se volverán acciones que pueden repercutir en tu propia salud.
Ahora que es tiempo de vacaciones, tiempo de calor, tiempo de lucir esos cuerpos que nos sostienen y nos dan la vida hay quienes piensan que no somos suficientemente estupendas como para lucirlos abiertamente y nos critica, nos enjuicia, nos maltrata. Nos encontramos con miradas que se atreven a decir: ¿sales así a la calle?, con risas que te hacen pensar que estás en un cuerpo no válido.
Todos los cuerpos son perfectos y pensar que no lo son es lo que los daña. Dejemos de opinar sobre los cuerpos de las demás, de compararnos con otras, y empecemos por aceptar el que tenemos tal y como es y no como querríamos que fuera.
El buentrato empieza en nosotras mismas y desde ahí podemos exportarlo hacia las demás.
Cuando criticas a otra mujer y a su cuerpo no haces más que criticar el tuyo, no haces más que decirte que no te gustas y que toda aquella persona que no piensa como tú está equivocada. Una no puede dar lo que no tiene y si no tiene amor propio no puede dar amor al resto.
Si vivimos pendientes de los estereotipos que nos imponen desde el afuera no podremos nunca vivir nuestros cuerpos con su diversidad, entenderemos que lo correcto es tener las mismas medidas que…el mismo color que…la misma textura que…y eso no es así, si somos diferentes es porque la variedad es maravillosa! y eso es lo que nos hace iguales!

Escribamos la historia que queremos sobre nuestras vidas y sobre nuestros cuerpos sin atender a lo que debe ser, sólo aceptando lo que es. Sí a todo como es. Algo tan simple y tan mágico. En el momento en que empezamos a aceptar nuestra vida como es y nuestro cuerpo como es, todas las posibilidades se abren frente a nosotras, nos empoderamos realmente de nuestra vida y empezamos a vivirla tal y como merecemos.
Dice uno de mis maestros que debemos estar comprometidas con nosotras mismas al 100% si no, no estamos en nuestra vida sino en la que queremos y no tenemos.
¿Qué porcentaje de ti misma hay en tu vida?
