Constelaciones familiares: Memoria histórica

En un sistema familiar los muertos importan. Tanto los propios como los causados por los propios. Forman parte de nuestro sistema todas las personas que cambiaron de forma radical la configuración de ese sistema, es decir, que incluiremos en él a aquellas personas que nos causaron algún accidente grave, agresión, y aquellos que formaron parte de los caídos o perpetradores en acciones de guerra por ejemplo.

¿Y qué podemos hacer desde las constelaciones familiares con la memoria histórica? Pues podemos trabajar desde la reconciliación con esos muertos, con darles su sitio en el sistema, con incluirlos y honrarlos.

Hay países como Brasil, Colombia o Argentina que ya incluyen en sus procedimientos jurídicos la herramienta de las constelaciones familiares. Las aplican en casos determinados y están dando buenos resultados.

Aquí sería estupendo que pudiéramos incluirlas en procedimientos de memoria histórica para restituir lo pasado a través de la aceptación de los hechos y la reconciliación con ellos.

Nadie nos puede devolver a nuestros familiares pero sí su honra, entendida desde la inclusión y entendida desde la admisión de lo que pasó con ellos.

Es muy difícil enfrentarse a casos de memoria histórica si no se tiene en cuenta todo lo que pasó, de qué forma pasó, cuándo pasó y las consecuencias que tuvo.

Hace unos años pudimos ver el documental El silencio de los otros, en el que se narra la experiencia de descendientes de las personas desaparecidas/asesinadas en España durante la guerra civil. El dolor de esos descendientes, las cargas y lealtades que arrastran se pueden ver en una constelación y desde ese escenario trabajar con la reconciliación de lo que fue para poder enfrentar la vida como es.

Y no sólo en nuestro país, hay casos que llegan a los talleres de constelaciones que arrastran cargas de otras guerras: los Balcanes, Siria, e incluso la segunda guerra mundial.

Entender nuestros sistemas es mirar con amor a lo que pasó, sabiendo que no podemos cambiarlo, aunque sí podemos cambiar la mirada sobre ello y nuestras acciones futuras para no vivir enganchadas a cargas que no nos corresponden.

Es cierto que además de nuestro trabajo debería darse un movimiento social conjunto de reconocimiento por lo que pasó y de reconciliación, pero eso no depende de las constelaciones familiares, aunque quizás podría verse desde las organizacionales, todo es proponérselo y encontrar la forma de llevarlo a cabo.

La propuesta para trabajar con la Memoria histórica tampoco parte de lo común, ya que cada persona arrastrará de su sistema algo concreto que se manifieste de distintas maneras. Hay que ir de lo individual a lo colectivo y aquí si encontraremos más cosas en común.

Si te resuena y te apetece probar, contacta con nosotras.

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