
Qué mejor forma de entender lo que pasa en un sistema familiar que a través de una película, y además una película sencilla, sin artificios, que lo dice tal y como es. Hablo de Elemental, la última película de Disney que narra la vida de varios elementos de la naturaleza en una ciudad y cómo se relacionan entre ellos y con sus respectivas familias.
En concreto voy a hablar de Candela, la protagonista y de un mandato implícito en toda la película: Yo como tú, papá.
Es algo que vemos a menudo en los grupos de Constelaciones familiares, y que, aunque en este caso se da con el padre, puede darse también con la madre. El mandato familiar tiene que ver con uno de los Órdenes del amor: Pertenencia, del que ya he hablado en otro artículo.
Desde que nacemos, inconscientemente al principio y conscientemente después, hacemos lo necesario para pertenecer a un grupo, como buenas mamíferas gregarias nos sentimos más protegidas dentro de un grupo que actuando solas. Eso en ocasiones puede traducirse en seguir todas y cada una de las normas del grupo, nos gusten o no. Familias completas de hijas e hijos siguiendo religiosamente los pasos de sus progenitores, mirándose en ellos desde la admiración y el amor ciego. No digo que no podamos seguir sus pasos siempre que éstos tengan que ver con lo que realmente queremos o deseamos en nuestra vida, pero hay veces que nuestros progenitores, con la mejor de las intenciones, sueñan nuestro futuro, lo diseñan como algo que ellos no pudieron hacer, dan por hecho que será lo que nos gusté y eligen por nosotras algo que es suyo, no nuestro.
En las lealtades familiares ese movimiento es como decir: YO como vosotros, y de esta forma seguimos la tradición familiar sin pararnos a ver si es eso lo que queremos o simplemente obedecemos de forma ciega dejando a un lado nuestros anhelos.
Y, ¿Qué pasa cuando descubro que eso no es lo mío, como le ocurre a la protagonista? Pues que suelen aparecer la culpa por plantearnos la desobediencia, la rabia por no saber poner límites, la tristeza de dejar atrás nuestros propios sueños y el miedo a perder la oportunidad de ser quien realmente somos.
Desde el trabajo con Constelaciones podemos empezar a trazar nuestro camino mirando a nuestro linaje y diciendo esa frase con la que empezábamos: Yo como tú, papá. Eso nos hace entender dónde estamos y lo que hemos estado reproduciendo en el sistema, pero para dejar ese mandato necesitaríamos otro movimiento: Dejo contigo lo tuyo y tomo lo mío, y mírame bien si lo hago de otra forma. Con este movimiento damos gracias por lo que nos han dado, tomamos la responsabilidad de nuestra vida y pedimos la bendición para seguir con nuestro camino honrando el suyo y todo lo bueno que nos dieron en él.
El movimiento de honra a los padres se ve muy bien al final de la película cuando ella se inclina hacia ellos y de esta forma agradece lo recibido y toma su parte para ir a su vida y vivirla plenamente.
Supongo que el público infantil se quedará con otras miles de cosas más llamativas pero qué importante es que les inviten a pensar que pueden ser lo que ellos y ellas quieran independientemente de lo que piensen para ellos sus padres.
