
Podría ser mi lema, y el de tantas maravillosas personas con las que comparto el camino terapéutico, sin embargo no siempre es así.
Hay terapias que entienden que todas somos iguales, se rigen por normas establecidas, por códigos y definiciones y me parece una lástima.
Cada una somos únicas y por eso necesitamos que quien nos abre su corazón y escucha para ayudarnos en el camino tenga en cuenta que venimos de un contexto determinado, de unas vivencias determinadas, de unas biografías y experiencias igual de únicas.
Sólo desde ese lugar podemos escuchar, ayudar y sanar.
Por mi parte pongo a tu disposición todas las herramientas que he ido tomando en mis formaciones y también mi propia experiencia de vida. Trazamos el camino juntas y vamos adaptando lo que necesitas en cada tramo, a tu ritmo, dentro de tu ventana de tolerancia.
Conexión, empatía y tiempo, esa es la única receta que se puede aplicar a todo el mundo, el resto de ingredientes debemos cocinarlos juntas.
