Constelaciones familiares: migración

Qué importante es en la vida tener raíces, saber de dónde vienes, a dónde vas y sobre todo sentirte acogida y en casa allí a donde llegas.

Desde el principio de los tiempos el ser humano ha sido nómada y eso podemos traducirlo en que TODO el mundo ha sido, es o será migrante de alguna forma a lo largo de su vida.

Desde aquellxs ancestrxs cazadorxs/recolectorxs, hasta hoy en día nos hemos movido a lo ancho y largo de este planeta, pero no todas las personas lo han hecho en iguales circunstancias.

Hay migraciones o movimientos migratorios voluntarios, tal y como lo hacían los primeros habitantes del planeta por ejemplo, moviéndose donde había pastos, agua y comida, hay quien en busca de mejor empleo ha elegido salir del campo y probar suerte en la sociedad industrial, quienes se mueven mientras estudian -como los erasmus-, y movimientos no tan voluntarios: quienes escapan por problemas políticos de sus países, quienes lo hacen por motivos de guerra, desastres naturales…Hay un tercer grupo: los que ya están pensando en colonizar la luna o marte. Hay migraciones y gustos para todos los públicos.

Lo que tienen en común todas estas personas es que van de un sitio a otro perdiendo en el camino parte de lo que son y han sido, hay un desarraigo que se puede ver acrecentado si ese movimiento es forzoso y aun siendo voluntario se encontrarán con que el país de acogida quizás no sea tan cariñoso como esperaban.

El impacto de estas migraciones no sólo repercute en quienes las efectúan, también tienen un efecto en las generaciones posteriores que, empeñadas en pertenecer al nuevo país, dejarán de lado sus antiguos acentos, tradiciones o culturas. Para quienes deciden dejar su país y lo hacen en familia no es fácil. Los adultos toman decisiones por el bien de esa familia que pueden causar mucho dolor en los más jóvenes que se encontrarán en un entorno hostil, intentando encajar lo mejor posible.

En los talleres de Constelaciones familiares se ven en ocasiones estos desajustes causados por las expectativas que traían al venir -a España, por ejemplo- y las dificultades con las que se encontraron: regulación de papeles, red afectiva, trabajo, educación de sus hijxs…Se pierde la PERTENENCIA y hay que volver a encontrarla.

Hay casos más privilegiados que otros: si migras desde América latina a España o viceversa, el leguaje al menos es común- aun con diferencias- y eso lo llevas adelantado. La cultura es similar, podemos entendernos y compartimos muchas raíces…pero, ¿Qué pasa cuando todo es diferente, tan diferente que causa un choque cultural insalvable? pues pasa que esas diferencias hacen que esa población en concreto se aísle o agrupe en los llamados guetos y lo que causa es todavía más sentimiento de soledad y abandono: El país al que pertenecen no puede darles lo que quieren y aquí se les rechaza por lo que son y por dónde vienen.

Un ejemplo lo podemos ver en La ley del mar, serie de RTVE en la que se narra un episodio real de lo que a diario vivimos en el Mediterráneo, convertido ya en una gran fosa común. Hombres y mujeres que llegan en pateras buscando una vida mejor, que se recorren miles de kilómetros como única o última esperanza de quienes se quedan esperando en sus países. Personas que parece que no valen nada, que no importa si mueren o viven. Si esas personas vienen convencidas de que van a tener esa vida mejor y lo que se encuentran es rechazo, ¿Cómo sienten en sus cuerpos ese rechazo? ¿Qué es lo que transmiten a sus descendencias?

No es que lo tengan más fácil los que vienen en avión, pero siempre es más sencillo.

Los movimientos en Constelaciones pasan por reconocer y agradecer al país que nos vio nacer -si estamos migrando- y reconocer y agradecer al país que nos está acogiendo. Por supuesto el trabajo intergeneracional también es necesario. Se pueden hacer también rituales, rincones de recuerdos…

Podemos hablar también de maternidades a distancia a causa de esos movimientos migratorios y cómo influye en esas criaturas que pasan la vida alejadas de sus madres/padres y siendo criadas por la familia. En los libros Ceniza en la boca– de Brenda Navarro- o La ciudad – de Lara Moreno- hay ejemplos de estas madres. De cómo llegan, del dolor de dejar atrás a sus criaturas, de la culpa, del esfuerzo, del cansancio…

Otro ejemplo son las segundas y terceras generaciones ya nacidas en los países de acogida. En la película Chinas se ve como esas nuevas generaciones, esas niñas que hablan castellano y tienen que hacer de intérpretes de sus padres están hasta el moño de hacerlo. Ellas quieren ser españolas, y lo son, pero de segunda. Esto es lo que hay que poner en orden. Siguen sintiéndose extrañas en un país que es el suyo, sólo por ser diferentes, por tener otros rasgos.

Siempre me viene a la cabeza Desirée Bela-Lobedde, activista, escritora- Ser mujer negra en España, Color carne– y gran comunicadora antirracista, que cuenta que le preguntan mucho de dónde es: española, contesta ella, de Villanova i la Geltrú, catalana… y sí, negra. También otros ejemplos de conocidas figuras públicas racializadas que son consideradas como migrantes- en el podcast No hay negros en el Tíbet tienes tres ejemplos- y que tiene que estar corrigiendo su origen todo el rato.

Ese es otro melón de la migración. No «entendemos» por migrantes a las personas europeas que vienen a trabajar a nuestro país- España- porque son muy parecidas a nosotras. Tampoco a algunas latinoamericanas- argentinas, chilenas, mexicanas, uruguayas, paraguayas- que sin rasgos indígenas también se parecen mucho a nosotras. En cambio si vemos a alguien con rasgos orientales, de piel negra u oscura, rasgos árabes…esos damos por hecho que son de fuera, que no son de aquí y es un gran error -recuerdo que este país tuvo una mezcla cultural árabe, judía y cristiana durante siglos, además del resto de culturas absorbidas tras las diferentes conquistas: celtas, romanas, godas, visigodas, fenicios…-

Parte de los movimientos migratorios enriquecen la mezcla de personas diferentes. La migración tiene, al fin, que ver con el racismo y xenofobia, están muy conectados y esto también puede explorarse a través de las Constelaciones familiares. No podemos olvidar que nosotrxs, lxs españolxs fuimos y somos migrantes también.

Tenemos que quitarnos de la cabeza que vienen a quitarnos el trabajo, a acabar con el sistema de salud, a hacer mediocre el sistema educativo…Pocas noticias nos cuentan de algunos que logran llegar a lo más alto, que se esfuerzan y consiguen lo que de otra forma no hubieran podido conseguir, como Ousman Umar -su libro Viaje al país de los blancos narra su experiencia- , que tras cruzar con trece años el Sahara a pie llegó a ser acogido por una familia catalana que le dio con amor todo lo que el no tenía. En ese caso, como en el de lxs deportistas, sí son españolxs

En esos movimientos vemos como llegan criaturas y adolescentes sin guarda a nuestro país. Integrarlas es otro punto pendiente en la migración y en cómo les afecta entrar a mitad de curso en clases que no entienden, en países que no son los suyos y con miradas que no siempre son amables. Eso cuando no acaban en Servicios sociales.

A través de la pedagogía sistémica y aplicando también las Constelaciones se puede trabajar con criaturas y adolescentes en colegios, institutos o centros de acogida para comprender esos movimientos y darles el espacio que necesitan, tanto para enmarcar de dónde vienen, como para enriquecer al resto con el conocimiento de otras culturas.

Y por supuesto no voy a olvidarme de los cientos de mujeres obligadas a prostituirse a través de esos mismos movimientos que las engaña ofreciéndoles un trabajo que no existe y que las convierte en esclavas de la mayor fuente de ingresos. Ellas no tienen la oportunidad de llegar a terapia- al menos no todas- y cuando tienen la oportunidad de salir de ese horror, el trabajo y el proceso terapéutico es mucho más duro y largo, véase Amelia Tiganus.

A veces es igual de duro irse que quedarse y quienes toman la decisión de hacerlo se deben la tranquilidad de saber que hicieron lo que pudieron con lo que tenían y que si quieren saber más de cómo les influye, aquí estamos para acompañar su camino.

1 comentario en “Constelaciones familiares: migración

  1. Avatar de Duvra Varela

    Hermoso tu articulo, soy venezolana y Consteladora Familiar y me ha tocado apoyar a muchos venezolanos emigrantes a Españas que sin saberlo, por que tuvieron padres ausentes cuando llegan a España o estan en el proceso de arreglar papeles para irse descubren que sus papas fueron españoles o en general europeos, entonces es un maravilloso encuentro y reconciliación con sus raices, la ida se hace mas aceptable cuando entiendes que hay un llamado de tus origenes ancentrales y que ahora puedes a traves de tu historia reconocer a los que ante pasaron por esto igual que tu. Gracias por tu articulo y tu trabajo amoroso de unidad.

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