
Empezamos ya con la preparación del segundo trimestre del año y vamos añadiendo nuevos títulos a nuestra bibliografía.
Buena suerte Leo Grande es una joya para nuestro próximo taller de Vínculos amorosos
Dejando a un lado la trama y lo que supone pagar por sexo, vamos a analizar a esa grandísima protagonista y lo que le ocurre a lo largo de la película.
Una mujer madura, viuda, que sólo ha mantenido relaciones sexuales con un hombre, su marido, y que ha decidido que tiene que probar todo lo que se ha estado perdiendo.
Qué interesante es ver su evolución, sus resistencias y de dónde viene su creencia de la falta de deseo y placer.
Entenderla es entender a millones de mujeres en su misma circunstancia, mujeres que se dedicaron en cuerpo y alma al cuidado de los suyos, abandonando el propio, que fueron objetos de deseo pero nunca sujetos del mismo, que no hablaron de sexo, que no sabían nada de sexualidad en general, cuyas relaciones eran anodinas pero no tenían con qué compararlas…
¿Qué conexión tienes con tu cuerpo? ¿Y con tu placer?
Porque conformarnos con lo que nos han contado es cerrarnos la puerta a lo que otros decidieron para nosotras sin pensar en nosotras.
Hay todo un discurso feminista dentro de la película que hace que esa mujer que quiere sexperimentar reflexione sobre el hecho de hacerlo pagando. Como aliciente es una prostitución que se sale de lo convencional, lo que llamaríamos un gigoló, pero que no deja de ser algo que desde el feminismo abolicionista se rechaza, aunque poco o nada tenga que ver con la trata de mujeres y las redes de proxenetas. La prostitución es prostitución la ejerza quien la ejerza y siempre marca una relación desigual y de poder.
Me quedo con la última escena porque para mí es lo mejor de la película, es la aceptación plena, el amor sin medida y el comienzo de la mejor amistad que puedas tener en la vida.
