
¿Somos alguna vez realmente libres?
¿Estamos preparadas para serlo?
Decía Janis Joplin que cuando funciona lo de ser libre, merecía la pena.
Lo que me hace reflexionar es sobre qué entendería ella por ser libre.
Ayer me encontraba esta frase en el libro que estoy leyendo:
«Así que yo tenía mi llave, mi dinero para comprarme, si tenía hambre, una porción de pizza o una hamburguesa y una coca-cola, y era libre»
Está claro que el protagonista del libro no sabe que depender de que te den dinero no es ser libre, es sólo poder hacer algo que te apetece…
¿Qué es la libertad?
Cada persona la establecerá de una forma, dependiendo de cómo haya socializado, de las normas y valores que tuviera en su casa, de los referentes en su vida, de sus propias experiencias…
Esta tarde, en Crisis y duelos hablamos de adolescencia y de todo aquello que nos causó dolor en esa etapa de la vida, una etapa que muchas definiríamos como de libertad porque nos rebelábamos, corríamos libres, hacíamos lo que nos daba la gana-dentro de unos límites- pero siempre bajo el techo de mamá y papá…así que muy libres no éramos.
Cuando miramos con perspectiva nuestra vida vemos que hemos podido tener ese ramalazo de libertad únicamente en la infancia, y no todas.
A partir de cierta edad comienzan a pegarse a nosotras las expectativas, propias y ajenas y de libertad no queda más que el nombre.
¿Consideras que eres una persona libre?
El que nos dejen votar, el que podamos escribir un texto con nuestros pensamientos, el que podamos ir y volver a nuestro antojo, ¿es libertad?
Al menos es el sentimiento que nos llega…otra cosa es que hacen después con nuestros votos, cómo censuran nuestras cuentas y pensamientos y cómo deciden por nosotras dónde podemos ir o no…
