Qué elegimos en nuestra vida

¿Qué podemos hacer ante una sociedad que nos mete de lleno en engaños, en fotos falsas, en rumores, noticias falsas…? Ya no sabemos distinguir entre lo malo y lo peor.
En el friso del santuario de Toshogu se encuentran representados Mizaru (no veas el mal), Kikazaru (no escuches el mal) e Iwazaru (no digas el mal) que se tradujeron bastante mal con aquella frasecita de: ver, oír y callar
En la creación de espacios de buentrato, entendemos que, siguiendo la traducción original, hay que ir por la vida haciendo todo aquello que beneficie y nutra a otras personas tanto como a nosotras mismas. Un principio de equidad, de equilibrio, en el que situamos la balanza lo más horizontal posible.
Para ello seguimos libros como Los cuatro acuerdos (Dr. Miguel Ruiz), La comunicación no violenta (Marshall Rosemberg) y El buentrato (Fina Sanz). Con ellos, como dice la leyenda del friso, tratamos de no escuchar el mal que nos rodea, no llevándonos a lo personal lo que no es nuestro, no dejando que nos afecte lo que digan otras personas…difícil, sí, pero no imposible. Intentamos no ver contenidos que nos hagan ver que no valemos, que tenemos que compararnos con otras para ser mejores, que nos tratan como objetos, como productos y por supuesto intentamos no hablar mal de nadie ni decir nada que no sea nutritivo o interesante…que como decía la canción, si no es más bello que el silencio, no lo vayas a decir.
Nos sobran contenidos maltratantes, dites y diretes que sólo hacen daño a terceros y a nosotras mismas.
¿Tan difícil es la máxima de vivir y dejar vivir? ¿Tan pobres y vacías son las vidas de algunas personas para tener que llenarlas con vidas ajenas?
Centrémonos en vivir la vida que tenemos, en honrarla, en apreciar cada paso que damos en nuestro camino y hagamos de este mundo un lugar habitable y amable.
Aplicándonos esta filosofía algo cambiaría…
¿Tú, qué eliges?

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