
Esta belleza de libro lo hemos incluido en el taller de #fotogenograma de este trimestre para analizar los cuidados a los anteriores, es decir, a nuestros ancestros, entendiendo por ellos a todas aquellas personas que nos preceden o precedieron en el sistema.
«El primer día que tuve que limpiarle el culo a mi padre, me mentí diciéndome que era igual que cuando se lo limpiaba a mi hijo (…) pero no, no es lo mismo»
Cada capítulo reflexiona sobre un hijo y su forma de enfrentarse a los cuidados del padre: los que se dan por hecho, los de la hija, y los que cada uno de los hijos varones le puede ofrecer dentro de sus posibilidades.
Es un libro maravilloso, lleno de amor y duelos, los de cada persona enfrentando la situación del padre y la suya propia frente a lo que está pasando.
Cuidar de alguien que está perdiendo sus recuerdos es cuidar también de nuestros recuerdos.
«Cuando mi padre empezó a olvidar, nosotros comenzamos a recordar» porque la memoria familiar es importante, porque cuando alguien la pierde también perdemos esa parte de nosotras que vive en ella. Esa memoria transactiva ya no vuelve.
Enfrentarnos a la pérdida por mucho que sepamos que es inevitable…
«No estamos abatidos porque los padres se vayan a morir (que también), sino porque justo después vamos nosotros…»
A nivel sistémico es muy interesante por los secretos no contados, por cómo afectan a la familia y a la armonía de esta.
Muy recomendable.
