Samhain es la fiesta celta que da entrada al invierno a través de la noche mágica en la que los mundos se fusionan y los espíritus pueden visitarnos durante dos días, volviendo a su mundo terminada la fiesta.
Aquí, en España celebramos esta fecha homenajeando a nuestros muertos en los cementerios. Días de limpieza y acondicionamiento de sus tumbas y nichos con ofrendas florales.
A lo largo del mundo hay diversas tradiciones para ese día y podemos utilizar lo que más nos guste de ellas. En el taller de Altar de Muertos que llevamos a cabo una vez al año, fusionamos el homenaje a nuestros muertos con la tradición mexicana haciendo un ejercicio de creatividad maravilloso en la que cada cual decide cómo y con qué honra a cada uno de los suyos.
Revisamos nuestra biografía para entender el linaje materno y paterno y así incluir a todas aquellas personas que nos precedieron. Revisamos también nuestro propio sistema y nuestra familia afectiva, así como animales de compañía. Con todo ello, montamos nuestro altar incluyendo en él varios elementos que no pueden faltar y que harán completa esa noche mágica.
Elegimos homenajearlos en casa, darles la bienvenida, contarles como nos va la vida, lloramos con ellos, bailamos con ellos, comemos con ellos. Abrimos nuestro corazón a ese hilo invisible que nos une y nos conecta cada día y con especial calor esta época del año.
Incluimos en nuestro Altar a todas las personas que queremos, sean de nuestra familia o no, porque también pueden estar presentes referentes que hayan marcado de alguna forma nuestra vida.
Utilizamos fotografías y símbolos que las representen y este año sería bonito incluir algo que representara a todas las personas que han perdido la vida, tanto en guerras inútiles como en accidentes naturales, como el vivido esta semana en Valencia y Albacete. Por todas esas personas podemos hacer algo simbólico.
Recordar es volver a pasar por el corazón y aun no conociendo a muchas de esas personas qué bonito es pensar que están acompañadas aunque sea de pensamiento.
