
Finalizamos este trimestre de talleres y vamos preparando las semillas de los siguientes en los que seguiremos trabajando con nuestra línea de vida, genograma y fotobiografía para continuar conociéndonos un poco mejor.
En esa búsqueda interior también tenemos el taller de Matrioskaje que se suma al de Fotogenograma y en el que vamos a comenzar un viaje a lo largo y ancho de nuestras vidas para encontrar todos lo recuerdos posibles para poner contexto a quiénes hemos sido y somos.
Ambos talleres beben de fuentes comunes aunque uno es de profundización y otro está comenzando. A lo largo del 2025 iremos visitando lugares comunes que habitaron personas importantes para nosotras. Esas personas están vinculadas a espacios y lugares que nos traen recuerdos cinestésicos, auditivos, visuales, y que conforman lo que ha sido nuestra vida.
Dicen que no deberíamos volver a los lugares en los que hemos sido felices y la traducción de esto es que una vez cambiamos nuestra mirada según vamos haciéndonos mayores, es imposible volver a ver esos lugares tal y como eran. Se ven contaminados de todo lo que sabemos ahora y ya no vuelven a ser como antes.
Esos lugares estaban habitados por personas que dejaron en nosotras huellas indelebles, tanto para lo bueno como para lo malo. Vincular los recuerdos a los lugares es por tanto vincularlos a las personas que formaron parte de ellos.
Cuando trabajamos nuestro genograma el ejercicio es visitar todos esos lugares para volver a mirar por un agujerito del tiempo todo aquello que sucedió, ponerlo tal cual fue sobre la mesa y ahora sí, entenderlo desde el presente sin perder de vista que no podemos cambiar nada, solo nosotras. En ese cambio está la salida del laberinto, en cambiar nuestra mirada, en suavizarla, en utilizarla de forma compasiva, en desmitificar a quienes la habitaban y aceptar sus luces y sus sombras.
También van a aparecer esas personas en cada ejercicio que haremos en Matrioskaje ya que cada mujer que nos habita tiene sus referentes en personas reales que se han tomando su espacio dentro de nosotras. Importa por tanto de quién hemos heredado qué cosa o de quién la hemos aprendido.
Vamos calzándonos ya las botas de caminar por el monte porque el camino aunque parezca amable está lleno de piedras que hay que ir sorteando.
¿Nos acompañas?
