
Esta semana hemos introducido un nuevo ejercicio en nuestro Botiquín de curas para conectar con nuestras emociones y saber bajarlas de nivel a través de la creatividad.
La propuesta es con pinturas de color, pero puedes utilizar todo lo que te apetezca, desde collage a bordado en papel, texturas…
Se trata llevar ese momento de crisis a un momento de calma poniendo atención plena en lo que estamos haciendo. Para ello necesitaremos una hoja para pintar, puede ser un folio, una hoja en tu diario, o algún papel especial si vas a utilizar acuarelas.
Empieza dibujando un círculo todo lo grande que quieras y divídelo en cinco partes. Cada parte corresponde a un sentido y el ejercicio consiste en conectar con ese sentido para ver qué te calma a través de él:
- Vista: qué es lo que te gusta mirar que te da paz, que te tranquiliza. Pueden ser las nubes, los árboles, las flores, simplemente mirar al horizonte por la ventana.
- Oído: qué tipo de sonidos hacen que te sientas bien. Quizá música suave, el ulular del viento, el sonido del mar al romper las olas, la voz de alguien que te serena.
- Gusto: Hay sabores que cuando llegan a nuestra boca nos conectan con momentos de felicidad y hacen que nos sintamos mejor. Una taza de té, un trozo de chocolate, algo fresquito y suave como un yogur.
- Tacto: Puede que te relajes pasando las manos o los pies por alguna superficie que te traiga calma. Puede ser la arena de la playa, la hierba fresca, caminar por la orilla del mar. Pero también en el tacto podemos incluir abrazos y caricias que nos lleven a un estado de bienestar. También puedes incluir a tus animales.
- Olfato: Los olores nos transportan en el tiempo y nos conectan con momentos maravillosos. Puede ser el olor tierra mojada, petricor, el olor de la hierba recién cortada, un bizcocho saliendo del horno, un aceite esencial, flores.
Con todas estas ideas relájate frente al papel y escribe con palabras aquello que te hace sentir bien para después reflejarlo con pintura o cualquier otra técnica. No tengas prisa, no tiene por qué ser en una sola vez, puedes ir añadiendo lo que se te ocurra con el tiempo y puedes pintar tantas veces como necesites.
Te dejo una idea de cómo quedaría esa hoja de calma.

Puedes acompañar el ejercicio con una música suave que te sumerja en la experiencia.
