
Qué suerte hemos tenido de que, justo el día que se estrenaba Ellas en la ciudad en Movistar, hablábamos en Fotogenograma de las Mujeres que crean vida.
Hicimos una reflexión en paralelo sobre esas grandísimas mujeres que llenan nuestros sistemas y que fueron y son las encargadas de construir y crear vida a su alrededor, y lo hicimos con referencias literarias: La forja de un rebelde, La buena letra, Tierra sin hombres, la tetralogía de Almudena Grandes, El paracaidista…entre otras y referencias audiovisuales como La voz dormida y este último documental de Reyes Gallegos.
Imagina un viaje en el tiempo a través de tu sistema familiar hasta llegar más o menos a tus bisabuelas. En este momento, finales del siglo XIX -en mi caso- mis bisabuelas eran las encargadas, como supongo que en la mayoría de los sistemas, de los cuidados de la familia, y digo la FAMILIA como algo extensivo, no sólo el núcleo familiar sino toda la familia que convivía en un mismo pueblo o alrededores. Imagina a esas niñas que ya con apenas cinco años ayudaban en las labores del campo, daban de comer a los animales, ayudaban a su madre con las labores de la casa recogiendo, barriendo…esas mujeres pusieron, como tantas otras antes, las semillas de lo que somos ahora.
En La forja de un rebelde, Arturo Barea habla de su madre, lavandera en el Manzanares y de sus vecinas, de cómo gestionaban el dinero para pagar los gastos de la casa, la comida, la ropa necesaria para sus hijxs y que todavía pudieran llevar algo suelto para sus cosas. Estas mujeres, analfabetas, acostumbradas a servir desde que tenían uso de razón, eran las encargadas de gestionar la vida. Ellos trabajaban -productivamente- y llevaban el jornal a casa. Ellas -reproductivamente- se dedicaban a «sus labores» y la mayoría a servir en otras casas para poder llegar a fin de mes, limpiando, zurciendo, cosiendo, cocinando, lavando, planchando…
¿Qué funciones hacían tus bisabuelas? ¿Cómo crees que pasaban el día?
Mujeres que durante la guerra y después de ella -elige la que más rabia te dé- eran las encargadas de sacar el trabajo en las fábricas y en casa, que fueron más que importantes en aquella época y que tras los conflictos se vieron, una vez más, abocadas al entorno familiar: reproducirse y criar a la parentela.
¿Qué hacían tus abuelas durante la guerra civil? ¿Cómo pasaban sus días?
Viaja un poco más hasta llegar a los años 70, España iba despertando poco a poco al mundo y las ciudades se quedaban pequeñas, ciudades que no estaban pensadas para acoger a tanta gente como llegaba de los pueblos. Esas ciudades que comenzaron a crecer en la periferia. Miles de viviendas en mitad de la nada, habitadas por familias cuyos hombres salían temprano y no volvían hasta el anochecer y que el resto del día acogían en sus calles sin asfaltar, sin agua, sin árboles, sin alumbrado público, sin locales comerciales, sin servicio médico, sin transporte público, a esas mujeres que los sacaron adelante reivindicando para ellas y para el resto todo lo que hizo falta para que fueran habitables.
¿A qué se dedicaba tu madre? ¿Cómo era un día en su vida?
Mujeres sin estudios, casi todas del mundo rural, viviendo esos días aisladas -recordemos que no conducían- caminando hasta cinco kilómetros para ir a comprar, en condiciones prácticamente marginales, subiendo criaturas y compra a pisos sin ascensor.
¿Cómo recuerdas tu barrio? ¿Cómo recuerdas a esas mujeres?
Esas mujeres son las que maravillosamente retrata en el documental Reyes Gallegos, acompañándolas, dándolas voz para que cuenten su historia. Y, ¡vaya historia! Mujeres que, sin saber ni de oídas lo que era el feminismo, lo ejercían cada día y a cada hora, mujeres que se asociaban, que decidieron estudiar, que formaron grupos de terapia, grupos sociales, que se manifestaron cortando carreteras, que formaron parte del gran cambio de este país y que además de todo lo anterior, se hacían cargo de su casa y de su familia.
¿Cuántas de esas mujeres conoces?
Esas mujeres que figuraban en su carné de identidad como «amas de casa» como si eso no fuera nada, como si estuvieran todo el día tumbadas en un diván leyendo un libro y tomando té a las cinco.
Mira a tu sistema y reflexiona sobre todo lo anterior y dime si no te repatea las tripas que sigamos estando invisibilizadas, que todo este trabajo que hacemos a diario se quede en un limbo en el que parece que las cosas se hacen solas, que nosotras no tenemos nada que ver.
Un mundo diseñado por hombres para hombres, con ciudades y barrios diseñados por hombres para hombres en las que somos las mujeres las que vivimos, las que luchamos por mejorar y a las que ni siquiera se tiene en cuenta.
El documental me ha hecho llorar de emoción porque he visto a mi madre en muchas de las cosas que cuenta, en cómo se organizaron cuando no había calles, no había agua, organizando con las vecinas la vida social, organizando y participando en las fiestas, en cómo se tenían en cuenta la familias que no llegaban a fin de mes para ayudarlas, en dar a fondo perdido a quien lo necesitaba…
Yo he crecido en uno de esos barrios y parte de mi legado moral está en lo que he visto en él, en cómo la gente se apoyaba, se ayudaba, se divertía junta, en cómo sembraban Buentrato, ese que ahora llevo por bandera y trabajo en los talleres para que mujeres de hoy conozcan y miren a sus ancestras conociendo toda su historia y entendiendo que somos porque ellas fueron y no podemos perder esa parte que nos corresponde.
