
¿Dónde y cuándo comienza la violencia?
Ponemos el foco en las agresiones y estas son solo la cima de una montaña que hunde sus raíces en el sistema, tanto el familiar como el social.
No todo el mundo es violento, pero quienes lo son, están amparados en la pertenencia a un sistema que los acoge y protege, que alimenta esas violencias desde lo más sutil.
La serie Pubertat (HBO) pone de relieve muchas de esas violencias, que de forma invisible y visible se van instalando en nuestras vidas.
La trama principal es un abuso dentro de una colla castellera. Para quienes leen desde fuera de España y más concretamente desde fuera de Cataluña, quizás no sepan lo que es o a qué se refiere pero cuando vean la serie van a ver qué maravilla es. Una colla es una asociación o peña, como se conoce en otros ámbitos, un grupo de personas que se juntan para practicar, en este caso, los casteller o castillos humanos, esas torres tan particulares y tan espectaculares que podemos ver en algunas fiestas en esa zona de España. La historia de cómo van pasando por todos los puestos para finalmente ser la base del casteller es impresionante y emocionante.
La serie retrata muy bien cómo funciona la colla y la muestra como una gran familia. Tenemos por tanto una familia biológica y otra afectiva dentro de la trama y en ambas se dan violencias que pasan desapercibidas. En ambas se tratan cosas con secretismo, hay disidencias, hay relaciones de poder y la serie lo analiza en cada capítulo hasta llegar al último y cerrar el círculo con una forma de justicia que debería ser más conocida y más puesta en práctica.
Al abuso de una menor por parte de otros menores, amigos íntimos de la primera, se suman otro tipo de abusos que acaban convergiendo de alguna forma en este.
La figura más polémica y que exsuda maltrato y machismo por cada poro es el abuelo. Este señor fundó la colla y es su presidente hasta que le cede el puesto a su hijo. Un señor que maltrata a su hijo, que se ve que ha ignorado a su hija y que delante de sus nietos echa pestes por esa boquita y eso es justamente lo que va permeando en esos nietos y lo que les lleva a hacer parte de lo que hacen.
Un abuelo que se pasa la vida llamando maricón al padre por ser blandengue y no cumplir expectativas, un hijo que no es capaz de poner límites a ese padre y acaba agachando la cabeza y al final de la línea, un nieto que tiene por nenaza a su padre y se lo echa en cara, que hace lo que hace para ser un hombre y además para llamar la atención de su padre, que por otra parte está centrado en no defraudar al suyo y no le hace mucho caso.
¿Qué hacemos para pertenecer a nuestro sistema?
También se ve la influencia de las RRSS y el porno en toda la historia pero mi análisis sistémico pone el origen en lo que esos niños maman en casa por una parte y lo que aprenden culturalmente por otra.
En el otro lado de la balanza están las mujeres del sistema, tanto en lo privado como en lo público, esperando a ser escuchadas, amadas o respetadas. Mujeres que comparten esas violencias de otra forma: abusos y violaciones.
Lo interesante de la serie, aunque lo es todo, es el papel de Leticia Dolera como madre de uno de los niños acusados. En la serie es una escritora feminista que acaba de escribir un libro sobre el consentimiento, que se intuye que es madre sola y que además tuvo una historia con un amigo del padre que aún sigue abierta. Esta mujer muy a favor del feminismo y el consentimiento tiene un momento de madre leona cuando acusan a su hijo y se le olvida el yo sí te creo para pasar a defender lo indefendible sin ni siquiera tener pruebas a favor o en contra y eso le pasa factura. Todo lo que pasa va a remover su pasado y en un momento dado hace consciente su abuso aunque fue consentido porque ella era menor y él un señor de la edad de su padre.
A su lado su cuñada que al principio parece criticar lo del consentimiento hasta que se da cuenta de que también sufrió abusos en una relación adolescente y en cómo lo resuelve ahora. Es maravilloso el diálogo que tiene con su hija pequeña para que aprenda a proteger su cuerpo.
En la familia social tenemos a Lucía que es la responsable de hacer público el incidente y que advertimos que tiene algo que no cuenta y es su propio abuso por parte del novio de su madre. Con ella descubrimos esa violencia callada por tener la convicción de que no va a ser entendida o creída.
¿Cuántas violencias hemos sufrido a lo largo de nuestra vida y no hemos sido conscientes de ello?
También vemos un episodio de racismo, a través de un chantaje, que te deja con la boca abierta y te hace pensar en la vulnerabilidad de algunas personas frente a la ley y cómo otras aprovechan esta oportunidad para hacerles daño y aprovecharse de ellas. Es un matrimonio venezolano cuyo hijo ha participado en el abuso. La relación entre ellos ha dejado de funcionar y se ve de forma sutil cómo no pueden separarse porque de esta forma perderían los papeles por agrupación familiar.
Es una serie para replantearse las violencias sistémicas, el cómo las lealtades hacen mella en los miembros de una familia y cómo esas cargas van pasando de generación en generación. Por supuesto para poner una mirada de género y ver cómo afectan esas violencias a hombres y mujeres: quiénes las ejercen y quiénes las sufren.
La serie finaliza con un episodio de justicia restaurativa donde se reúnen las partes para ver qué se puede hacer para que la parte abusada obtenga lo que necesita para sentirse mejor después de lo que ha pasado. Es una sesión en la que los agresores piden perdón y la víctima expresa lo que ha sentido y lo que necesita de ellos. Esta modalidad se pone en práctica en muchos casos en los que hay implicados menores y es muy interesante ver cómo se hace pero no sé si la víctima tiene bastante con que le pidan perdón porque lo que pasó no puede borrarse y el cuerpo lleva la cuenta de todo lo que sucede en él.
