Asintiendo al destino

Todas tenemos claro que la muerte forma parte de la vida, que somos finitas, que en algún momento tenemos que irnos para no volver, pero, ¿Cuánto nos cuesta sostener que alguien quiera irse antes de tiempo?

Sí, estoy hablando de suicidio, de muerte asistida, de eutanasia y de aceptar que hay personas que no pueden soportar el dolor y que prefieren asumir su muerte. Su camino no es fácil. NO es fácil quitarse la vida sabiendo lo que estás haciendo, con la conciencia de que no hay vuelta atrás, de lo que vas a dejar, de a cuántas personas estás dejando tristes y desamparadas por no entender lo que estás haciendo.

Esto no es un juicio ni a unas ni a otras, es una reflexión desde una mirada sistémica que nos invita a asumir el destino de las personas que nos acompañan, asumir que eligen no estar, que eligen irse. Esa es su decisión, su libertad y aunque duela el alma deberíamos aceptarlo.

Imagina que tu hermana, el ser humano que más quieres en la vida, tu amiga, compañera de juegos, tu referente, decide una y otra vez quitarse la vida de distintas formas y maneras, que te pide ayuda para hacerlo porque en cada ocasión ha aparecido alguien que le ha salvado la vida en el último minuto.

Imagínate a ti misma luchando porque se quede, intentando convencerla de que la vida vale la pena, de que nada será igual sin ella y dándote una y otra vez contra un muro.

¿Te plantearías la idea de ayudarla a morir en paz?

Esta el la propuesta de Miriam Toews y sus Pequeñas desgracias sin importancia, un libro maravilloso en el que cuenta la historia de una suicida, su hermana, a través de todo un viaje emocional maravilloso en el que te vas a ir implicando y tomando parte.

¿Qué sucede en un sistema para que muchos de sus miembros se suiciden? ¿A quién siguen en la muerte?

Cada sistema es único, y por supuesto hay que ver cada caso en concreto, pero analizando lo que cuenta de su familia y lo sufrido por sus antepasados, se puede ver una herida muy grande debida a una persecución y ejecución de todo un pueblo por profesar una religión determinada, la menonita. Inconscientemente es un «no merezco vivir porque ellos no pudieron hacerlo» y van tras ellos a la muerte. Esto se ve en la novela de forma transgeneracional y es muy interesante analizarlo y entenderlo.

También es interesante ver cómo el personal médico implicado, psiquiatras y psicólogos, se empeñan en que esa hermana con tendencias suicidas haga lo que ellos quieren sin escucharla en ningún momento, sino castigándola por no cumplir. Desoyendo las propuestas de la familia y tratando de loca a la hermana por luchar por la vida de su hermana.

Me ha fascinado la figura de la madre, Lottie, su aceptación, su entereza, su lucha, su resiliencia y ver cómo saca el lado positivo ante tanto dolor y tristeza.

Es una novela triste porque trata un tema muy complicado, pero es preciosa y muy recomendable. Está escrita con humor y con amor y eso se nota en cada gesto que la protagonista hace por conseguir que su hermana siga viviendo.

Desde lo sistémico es importante asentir al destino aun sabiendo lo doloroso que va a ser perder a una persona querida antes de tiempo, e incluso asentir a ese destino si es lo que ella ha decidido. Es liberarnos y liberarla y seguir honrando nuestra vida, quedarnos en la vida.

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