
Nos estamos preparando para la noche mágica y para la tradición que cierra las navidades.
Siempre nos han hablado de los Reyes Magos, pero el caso es que en ningún momento en la Biblia se nombra que fueran hombres, que fueran tres y ni siquiera aparecen sus nombres, eso es todo un invento patriarcal como tantas cosas.
Yo soy más de Reinas Magas o Reinas de Invierno.
Rompiendo con lo establecido, en 1937 durante la segunda república y en plena guerra civil se realizó el primer desfile de Reinas Magas en Valencia para apoyar y alegrar a las criaturas que habían sobrevivido a los bombardeos. Sus nombres: Libertad, Sororidad e Igualdad.
No me digas que no suenan mucho mejor que sus homónimos.
Esta noche esos Reyes Magos repartirán juguetes en muchas casas, pero yo prefiero que a la mía lleguen ellas, Las Reinas Magas, y que traigan todo lo que implican sus nombres, que nos den libertad de pensamiento, de ser lo que queramos ser. Que nos muestren la sororidad en todo su esplendor rodeándonos de quienes nos quieren sin querer cambiarnos ni un ápice, que nos apoyan y no nos enjuician. Además que nos muestren que la igualdad no es un sueño, que puede conseguirse y con ella la equidad, que somos diferentes pero iguales, que nadie es mejor que nadie ni vale más por nacer en uno u otro lugar, por ser de una u otra clase, de una u otra etnia.
Yo me las imagino viajando juntas, para ahorrar, no tanto despliegue de subalternos a su alrededor, para ir charlando y compartiendo saberes, para echarse unas risas y puestas a imaginar en algún medio sostenible, al fin y al cabo son magas y no necesitan nada más que su magia para hacernos felices.
Así que seas de unos u otras, ve dando brillo a esos zapatos para colocarlos bajo el árbol o bajo la mesa y ojalá amanezcan llenos de todo lo que mereces.
¡Felices Reinas Magas!
