
¿Qué te viene a la cabeza cuando escuchas la palabra lujuria?
¿Sexo desenfrenado? ¿Placer descontrolado? ¿Experiencias arriesgadas o juegos eróticos experimentales?
La lujuria, uno de los pecados capitales, es definida por el diccionario como el deseo excesivo del placer sexual, en contraposición con lo «normal», es la exacerbación y el descontrol por los placeres sexuales. Bien.
¿Y si te pregunto en quién piensas cuando piensas en lujuria? ¿En hombres o en mujeres?
Sí, has acertado, se vincula a las mujeres…cómo no, porque está claro que un hombre puede permitirse lo que le venga en gana en cuanto al sexo, pero nosotras no. El sexo ha sido y es tabú por mucho que nos neguemos a verlo, por mucho que vayamos de modernas, de abrir parejas, de poliamor…y a las mujeres se nos ha enseñado por un lado, y hemos heredado por el otro, a ser las que esperan a que les den placer, a darlo, por supuesto, y a callarnos si no lo recibimos por miedo a molestar o avergonzar al macho de turno.
Además no nos libramos de otra segregación sexual más, que tiene que ver con la localización: las mujeres negras, mestizas, racializadas, son más exóticas por lo que se les exige todavía más apertura sexual. En cuanto a las mujeres blancas, no nos libramos ya que también tenemos una u otra fama dependiendo del país al que pertenezcamos.
Aquí va la cuestión de hoy. Durante años nos dejaron creer que las suecas eran las reinas del sexo, que eran divas disfrutonas, nos llenaron la cabeza con películas trasnochadas que nos hacían creer que nosotras, simples españolas, no teníamos nada que hacer a su lado. Ellas eran las que cortaban el bacalao. Eso no sólo nos marcaba a nosotras, a ellas también.
Y esto es lo que nos cuenta la serie Lust (lujuria), que no tiene desperdicio.

Es la historia de un informe encargado por el ministerio de salud sueco para ver por qué la vida sexual de las mujeres baja de ritmo a partir de cierta edad, los 45 años. En paralelo vas viendo la historia de la mujer que hace el informe y de tres amigas más. Descubres sus relaciones íntimas, sus sueños y lo que hacen para atrapar el placer. El informe es la excusa para entrar en sus mundos y entender el porqué esas mujeres cada vez están más apáticas a la hora de practicar sexo.
El final no tiene desperdicio y sobre todo, cabe destacar el discurso que da la responsable del informe que, como no tiene nada que ver con la trama, te dejo aquí para tu disfrute y reflexión:
Ser una mujer madura hoy en día supone estar atada permanentemente entre las tareas de los hijos, el trabajo, unos padres que envejecen y la presión de mantener la casa en perfecto estado. Una mujer madura también tiene que dar 10.000 pasos diarios para no subir de peso, teñirse el pelo cada tres semanas y destacar en el trabajo a pesar de que sus colegas, hombres más jóvenes, se conviertan en jefes y asociados mientras ella debe de esta feliz preparando la fiesta de Navidad. Ser mujer madura, hoy en día, significa no sentirse valorada pero sí estresada y enfadada, y eso, ¿Cómo te va a excitar?
No dejan de vendernos que la sexualidad es vida, que nos mantiene jóvenes, que une a las parejas, que calma el estrés, que reduce el riesgo de padecer enfermedades…pero ¿Quién tiene ganas de sexo después de doce horas de trabajo?
Volviendo un momento al post de la semana pasada, si no hay implicación en los cuidados, corresponsabilidad y conciliación las cosas se ponen cuesta arriba y no apetece más que meterse en la cama a descansar.
Está genial tener sexo de calidad, darle un gusto al cuerpo y gozarlo a tope pero para eso hay que estar relajada, sin una lista interminable de cosas en la cabeza y por supuesto sin pensar en todo lo que hay que pagar a fin de mes. El estrés es el peor aliado de la libido.
Por otra parte nadie te dice que esa libido, que te salía por las orejas cuando tenías veinte años, ahora la sientes en la planta de los pies, de baja que ha caído. Y no pasa nada. Lo peor es forzar al cuerpo a hacer algo que no quiere. Cuando las ganas de sexo desaparecen queda la sexualidad en su globalidad: caricias, besos y no hace falta seguir insistiendo en la penetración cuando los cuerpos no están disponibles.
También puede ser que queremos explorar otras opciones, pues hagámoslo! La vida es corta y todo lo que vayas a disfrutar es lo que te vas a llevar puesto.
Esta serie resume muchas de estas cuestiones, es cortita, de capítulos de treinta minutos y se ve en un abrir y cerrar de ojos. Después escucha a tu cuerpo y decide qué es lo que quieres tú.
A ti, ¿Qué te excita?
