
Parece mentira pero ahí seguimos, reivindicando un año más que pare esta barbaridad.
NO es un problema cultural, es un problema PATRIARCAL.
Nos queremos enteras, todas! y mientras sigan practicando esto a niñas, sea donde sea, seguiremos poniéndonos en pie por ellas, gritando por ellas y haciendo la que haga falta para ser escuchadas.
Nuestros cuerpos no se tocan, no se mutilan y merecen todo el placer del mundo.
El problema de fondo sigue siendo un machismo recalcitrante que prefiere a las mujeres insensibles para que no busquen placer fuera del matrimonio. Es un problema muy grave de educación en los países que siguen con esta práctica. Lo esconden como algo cultural y no es así, es una aberración que hace que mueran niñas en la infancia, por las condiciones en que lo provocan, y da problemas a la hora de parir, además de las consiguientes heridas y cicatrices que deja en ellas, no sólo físicas, sino emocionales.
En los talleres trabajamos con la película La flor del desierto para entender cómo afecta en la edad adulta a esas mujeres, muchas viviendo ya fuera de esos países. También es precioso el documental City of Joy que muestra la resiliencia de un grupo de mujeres que han hecho todo un proceso para que sus hijas no lo sufran como lo sufrieron ellas.
Aquí no la sufrimos, al menos físicamente, porque si hablamos de vulvas, vaginas, clítoris, labios menores y mayores hay quien no se los ha visto nunca. Rápido somos capaces de pintar genitales masculinos, pero no femeninos. Eve Ensler en su Monólogos de la la vagina, trabaja para visibilizar esa parte de nosotras que nos hace únicas, que da vida, que da placer y que es una auténtica desconocida.
Aprender a mirarnos, a tocarnos, a disfrutarnos es un privilegio que muchas mujeres no tienen por ser sometidas de niñas a esa terrible mutilación genital.
Hoy te invito a mirártela y a pintarla, como salga, sin pretensiones para ahuyentar ese tabú que llevamos en vena y para iluminar desde fuera lo que está escondido.
El cartel que ilustra el artículo lleva el dibujo de la mía, así que sin miedo!
