Nuestras referentes

Este trimestre comenzamos el taller de genograma literario con un libro maravilloso: Las maravillas, de Elena Medel, que, aunque ya lo había recomendado, no importa las veces que lo leas porque siempre es maravilloso y en cada lectura sacas algo más. En esta ocasión vamos a desmenuzarlo, además de con mirada de género, con mirada sistémica, intentando buscar en nuestros sistemas todo aquello que se da en el de las protagonistas.

Es un libro lleno de referencias invisibles, es decir, esas mujeres que se partieron el lomo para que ahora nosotras tengamos todo lo que tenemos, que lucharon, reivindicaron, hicieron huelga y se pusieron en peligro porque no se conformaban con lo que las había tocado en gracia.

Todos los sistemas están llenos de mujeres fuertes, valientes, resolutivas, que dieron todo por sacar adelante a los suyos. Como ejemplo os dejo los últimos tres libros que he leído y que, por supuesto, van de cabeza a la bibliografía de este año.

Dos de ellos tienen puntos en común: Las vivas y La bajamar, porque ambos comparten una historia común, la nuestra, la de nuestra guerra civil y las consecuencias que tuvo en la familias.

Las vivas, de Juana Cortés Amunarriz, habla de mujeres en el País Vasco durante la posguerra, mujeres que luchan para sobrevivir y que pertenecen de alguna forma a la resistencia. Narra un episodio histórico y lo que acontece alrededor de él y lo hace poniendo de relieve su organización, su disponibilidad, su valentía y su resiliencia. Mujeres atravesadas por el dolor, por la humillación, por violencias que se unen para resistir juntas y transmitir a sus hijas lo importante: no rendirse y hacer cara a lo que venga. La historia transcurre en 1943 en Fuenterrabía y tiene como centro un restaurante regentado por ellas, El faro.

También en el País Vasco transcurre La bajamar, de Aroa Moreno Durán, en este caso en Guernika y aquí cuenta el episodio en que sacaron a cientos de criaturas en barco para ponerlas a salvo. Algunas acabaron, como las protagonistas, en Bélgica y eso les dio el privilegio de vivir durante un tiempo rodeadas de cosas que de otra forma no hubieran conocido. En su ausencia un hecho fatídico marcará la historia familiar que en la actualidad una bisnieta tratará de llevar al cine a través de un documental sobre lo que pasó en su familia. El destapar la historia familiar hará que la protagonista vuelva a su casa y se enfrente con su pasado.

¿Qué hicieron todas esas mujeres para sobrevivir? Lo que fue necesario. Justo ahí radica el secreto familiar.

El último, Flores de papel, de Ebbaba Hameida, nos sitúa en otra parte del mundo que no es tan extraña para nosotras, aunque parece olvidada: El Sahara.

Cuenta la historia del Sahara español, de cómo pasó de protectorado a estar en el punto de mira de la ambición de varios países y así continúa sin tener en cuenta quienes vivían allí. Aquí también vemos cómo sacan a las criaturas de allí para enviarlas a Europa y que puedan estudiar y tener lo que en el desierto no pueden. Una historia de mujeres cuidando de mujeres, sosteniendo e impulsando para que las que llegan tengan una historia mejor, que recuperen su pasado y luchen y reivindiquen lo que les pertenece.

Es curioso cómo nos llega la historia, cómo nos cuentan unas cosas y nos esconden otras, cómo se invisibiliza el papel de muchas mujeres en los periodos de guerra y es un lujo poder leerla, tanto de forma biográfica como novelada para ir haciéndoles un hueco y dándoles la importancia que tanto merecen. Por ellas, por nosotras.

Deja un comentario

search previous next tag category expand menu location phone mail time cart zoom edit close