
Este fin de semana ha sido especial. Ponía punto y aparte a una formación de tres años como terapeuta en Constelaciones Familiares. Punto y aparte porque esto no acaba, esto es sólo el principio de algo más grande.
A lo largo de todo este tiempo he podido testar la herramienta tanto en mí misma como en otras personas y es algo maravilloso ver cómo actúa. Ya he dicho en muchas ocasiones que es sólo una herramienta, que forma parte de un proceso terapéutico, por si sola no hace más que mostrar algo de luz en las sombras.
Ha sido un placer compartir este precioso camino junto a mi grupo de formación y ver cómo entramos cada persona en el grupo y cómo salimos. Ha sido una transformación increíble.
El día que despedíamos el grupo cada cual contaba cómo iba a aplicar esta herramienta y pude ser testigo de cómo podíamos cambiar el paradigma actual de acompañamiento si aplicábamos todo lo aprendido y lo investigado en cada proyecto.
Es maravilloso saber que esta herramienta tiene múltiples aplicaciones y que cada persona la puede hacer suya en su medio: empresa, derecho familiar, prevención de violencia de género, consulta de pareja, consulta individual, pedagogía sistémica…qué suerte compartir estas inquietudes y aportar al mundo nuestro granito de arena para que sea un lugar mejor.
Gracias por este viaje en el que seguiremos compartiendo camino.
