
Hace unos días te hablaba de esta película en el artículo sobre migración y Constelaciones familiares. En esta ocasión la voy a desgranar un poco más para hablar de inclusión e integración y ver que hay mucha diferencia.
La inclusión implica aceptación plena y equitativa de la diversidad, respetando las singularidades de cada persona, la integración se enfoca en asimilar a esas personas en una estructura ya existente. Teniendo esto claro vamos al lío.
Es una película de contrastes y oposiciones, culturas enfrentadas que intentan convivir y en esa convivencia se ven muchas relaciones de poder.
¿Qué es ser diferente? ¿Te has sentido alguna vez diferente?
Para las personas que viven en país de tradición «blanca», cualquier cosa, como los rasgos físicos, color de piel, pelo…que las diferencie hacen de alguna forma que sean señaladas. ¿Y qué pasa si tengo rasgos orientales pero soy española? Pues que a priori te señalarán como «china» seas de donde seas, que en clase te sentarán con las «chinas» para que te sientas más a gusto…¿se entiende el racismo? Pues imagina cómo se siente esa niña, Xiang, que a todas es española (pero de origen chino), que no habla chino, que no conoce a penas nada de su cultura y que entra en una clase en la que hay otra niña con sus mismos rasgos, Lucía, esta sí nacida en España y que además habla chino. Pues te vuela la cabeza…¿Quién es esa china? Además en esta misma clase hay otra niña, Susana que idealiza todo lo oriental tomando como referencia la comida china y lo que venden en sus bazares.
¿Qué has hecho tú como adolescente para ser incluida en un grupo, para ser aceptada? ¿Quién no se ha vestido de cierta manera, ha humillado a otras amigas para pertenecer a las elegidas…, ha fumado, ha probado sustancias peligrosas, ha realizado actos sexuales sin estar muy convencida?
Puede que no todas, pero alguna segura que has hecho…y eso no son más que acciones que nos llevan a ponernos en riesgo para obtener la mirada reconocedora del grupo. Claudia se ve en esa tesitura y arriesga, aunque luego tenga que dar un paso atrás, pero eso también es aprender en el camino. Esta adolescente es uno de los personajes más interesantes de la historia ya que no olvidemos que es la que soluciona, a nivel administrativo, todos los papeles de unos padres que se niegan a aprender nuestro idioma.
¿Se arrepiente una de ser madre?
El contraste entre maternidades también es para reflexionar. Madres, Shul, que dejan atrás lo conocido para buscar una vida mejor y que una vez aquí repiten exactamente los mismos patrones de donde han salido, que además exigen esos patrones a sus hijas sin pensar en cuánto las están alejando de la vida que querían para ellas. Por otra parte madres, Sol, que piensan en la maternidad ideal adoptando a una niña de origen chino y que ven después cómo ese sueño se vuelve pesadilla, que no saben cómo lidiar con los cambios internos de esas criaturas que están llenas de preguntas sin respuesta.
Y luego están Wang, trabajador chino, que muestra un mundo desconocido dentro del propio Madrid, Cobo Calleja, y cómo allí se rigen por la forma de trabajar que tienen en China en lugar de aclimatarse a la nuestra. Muy interesante pensar en esto, primero porque tenemos el ejemplo del teletrabajo y porque ahora hay contratos que se transfieren a países diferentes y se rigen de forma diferente.
¿Será esto el futuro?
También tenemos la figura salvadora, Amaya, que ve crecer a Lucía en un entorno poco favorable para una niña de diez años- que se pasa la vida en el bazar de traductora de su madre- y que intenta un acercamiento que es despachado por la madre de un plumazo.
En resumen, es una maravilla de película que hay que ver una y otra vez para entender sus diferentes matices, ponernos en la piel de cada una de las protagonistas y desde ahí reflexionar sobre lo que siente y por qué lo siente.
Muy recomendable
