El maldito perfeccionismo

¿Qué nos pasa con tanto perfeccionismo? Por qué la necesidad de tener que hacerlo todo sin una pizca de error? De dónde nos viene tanta exigencia?
En los grupos, la mayoría de las veces que hablamos sobre lo que nos produce más estrés, lo que más veces sale es nuestro nivel de perfeccionismo y exigencia en todo lo que hacemos.
Aplicando una mirada sistémica y de género, podríamos decir que el demostrar que somos las mejores en todo nos sitúa en lo más alto de la escalera del reconocimiento, ese que necesitamos para ser vistas y amadas y que, como no nos damos a nosotras mismas, necesitamos que nos den desde el afuera.
La premisa del buentrato es aceptar que esa niña que creció bajo la atenta mirada de alguien que esperaba la perfección, se dé cuenta de dónde están sus límites y sus propios baremos.
Cuando hacemos consciente todo aquello que valemos, las voces externas se acallan y entonces nos damos cuenta de que hacerlo todo lo bien que podamos en ese momento también es correcto.

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