Lo que nos une. Lo que nos aleja

En la entrada anterior hablábamos de los parecidos razonables con nuestra madre y en este vamos a profundizar, como haremos en Maternarte, en todas aquellas cosas que nos unen a ella y en las que nos alejan de ella.

¿Qué te une a tu madre? ¿Qué aficiones, gustos, ideas, creencias, valores…te unen a ella y dirías que son parte inherente de la mujer en la que te has convertido?

Podemos hacer un cálculo de los días, meses, años que pasamos con nuestra madre y de todo lo que aprendemos de ella. Lo primero el lenguaje, por algo lo llaman lengua materna, el vehículo que nos une a otras personas pero primero con ella, un lenguaje único, lleno de inflexiones que aprendemos sin darnos cuenta. Podríamos reconocer la voz de nuestra madre entre una multitud, al igual que hacen las crías del reino animal. Esa voz dice nuestro nombre de una forma concreta, con una cadencia concreta y nadie más en el mundo lo hace como ella. Su tono, su matiz, su color. Después todo lo que hacemos por imitación: la seguimos por la casa aprendiendo y absorbiendo como esponjas todo lo que hace y cómo lo hace, de forma que será la manera correcta que entendemos para hacer las cosas -extiende esto a la comida, a cómo tiende, cómo limpia, cómo ordena…- Esto es importante, sobre todo cuando después convivimos porque cada madre ha sembrado «Su» forma correcta de hacer las cosas.

No sufras, también podemos romper esas normas, desapegarnos de todo lo aprendido y volver a construirnos desde donde queremos, y no desde donde nos obligan.

¿Qué te aleja de tu madre? ¿Qué hace que no encaja con tu visión de la vida, con tus valores, con tus ideas?

Es nuestra madre, sí, pero no tenemos que estar de acuerdo con ella en todo lo que dice o hace. Es una mujer, como tú, con su propia vida -que estaba antes que tú-, con sus recuerdos, con sus traumas, con sus deseos y expectativas y no siempre vas a encajar con ella.

Ya he hablado del agradecimiento y ahora te lo traduzco a sistémica: honrar y tomar a la madre es aceptarla tal y como es sabiendo que es la única que tienes, con sus aciertos y errores, con sus idas de olla, con sus gritos, con sus silencios. Es tu madre y sólo agradece eso, toma eso. Si te sirve separa la madre de la persona.

La finalidad de Maternarte es comprender justo eso, que la madre es la madre y honramos su figura y que la figura de maternaje puede ocuparla otra persona, en este caso nosotras mismas.

¿Te resuena?

Pues te esperamos los martes de 18:30-20:30 en formato online con aula virtual para que no te pierdas nada, en un grupo amoroso que sostiene y acompaña. No te lo pienses y sigue a tu corazón.

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