Laberintos de vida

¿De qué forma influye nuestro sistema en nuestra vida?

Podríamos decir que influye en todo, que todo lo vivido, aprendido, escuchado, degustado, olido, visto…se queda de alguna forma impreso en nuestro ADN e incluso puede cambiarlo.

¿Cómo y dónde llegamos al mundo? ¿Están preparadxs nuestrxs madres y padres para serlo?

Todo lo que nos rodea tiene importancia: el continente, el país, la ciudad, el contexto socio económico, la política que esté en curso, los derechos sociales, pero también la disponibilidad emocional de quien nos gesta y de quienes nos crían, su estabilidad mental, su predisposición a involucrase o no en nuestro crecimiento. Aterrizamos en un punto determinado del planeta, en un año determinado, en un día determinado y en un sistema que nos recibe de aquella manera.

Con estos mimbres cada sistema es único y cada una de nosotras tendrá que ir adentrándose en múltiples laberintos de vida que irán acompañados de procesos dolorosos y necesarios hasta ver la luz, esa luz que nos muestra la salida, que nos ilumina y se cuela por las grietas del cuerpo haciendo que las sombras sean menos siniestras. A veces por más luz que haya, las sombras lo acaparan todo esperando a comerse los resquicios de la poca luz que les llega.

En Nada se opone a la noche, de Delphine de Vigan, se ven claramente las sombras, de hecho se alargan a través de toda la novela. La luz se deja entrever y se desvanece, aclara, pone el foco sobre algo importante y luego se retira, dejándonos de nuevo en la más completa oscuridad.

Es una novela laberíntica, sistémica, autobiográfica, oscura, profunda, asfixiante y necesaria para entender cómo nacen los traumas, cómo afectan a la vida entera- no sólo de una persona sino de las descendientes de esta- y cómo aun queriendo trabajar en ello, aun entendiendo lo que pasa, a veces no es suficiente. Las cosas pasan por algo y ese algo necesita ser visto.

Cuando ese «algo» sale a la luz se advierten muchas respuestas, pero nos cambian las preguntas y vuelta a empezar.

¿Cómo sostener a lo largo de una vida que tu padre sea tu perpetrador? ¿Cómo sostener la muerte a tu alrededor como si fuera la solución a la vida?

Algo parecido, demasiado parecido, pasa en la película danesa Festun (Celebración), una película de los noventa que cuenta un episodio particular de una familia el día del cumpleaños del padre. Al igual que en la novela de Delphine de Vigan pasa «algo» que lo cambia todo y no es eso lo peor, lo peor está en ver que después parece que no pasa nada…

¿Hay laberinto peor que contar la verdad y que no te crean?

En todos esos laberintos encontramos personas aliadas que nos ofrecerán su ayuda, tenderán su mano, nos darán cobijo y otras veces nos encontraremos cara a cara con distintos monstruos, incluyéndonos a nosotras mismas en ellos. Es el minotauro en el interior del laberinto. Un monstruo que nos nos deja salir de él, pero contra el que no hay que luchar, sino entender. Una escucha profunda sobre lo que ese monstruo tiene que decirnos es la mejor manera de encontrar la salida.

Otro laberinto profundo es el de la soledad no elegida. Miles de personas se encuentran en él y cada día son más las que toman derroteros o caminos de muerte por no poder soportarlo. Este laberinto creemos poder paliarlo con la tecnología, de esta forma nos enganchamos a formas de inteligencia artificial que dialogan con nosotras en un bucle de buenismo, dándonos lo que buscamos, alentando lo que proponemos y haciéndonos creer que somos comprendidas y amadas. Nuevas formas de comunicación que están acabando con la socialización y la comunidad.

Esta realidad es la que muestra Kentukis, de Samanta Schweblin. Una novela impactante sobre cómo buscamos ser miradas, admiradas, seguidas, acompañadas a través de las RRSS y en este caso a través de una mascota físico-virtual que interacciona contigo. Al otro lado de esta mascota no se encuentra una IA, sino otra persona. De esta forma hay mironxs y miradxs, admiradorxs y admiradxs. Una danza macabra de lo que puede haber al otro lado del ordenador.

¿Quién está escuchando al otro lado de los micrófonos de nuestros aparatos tecnológicos? ¿Qué oye? ¿Qué ve? ¿Para qué lo utiliza? ¿En beneficio de quién?

Este sí es un laberinto complejo, no valen duelos para salir de él. O estamos o no estamos. Damos nuestro consentimiento al uso de datos para que grandes compañías los compren y los usen en nuestra contra y ahora es demasiado tarde para echarse atrás.

¿Eres capaz de renunciar a todas tus RRSS y aparatos inteligentes? Si la respuesta es sí, eres pura resistencia.

¿Resistiremos a esta tecnología que cada vez nos hace más y más dependientes?

No tengo la respuesta, pero sí voy viendo cómo nos controlan cada día más, cómo nos van empujando a hacer lo que ellos quieren, cómo nos van recortando las alas…De este laberinto nos va a costar mucho salir porque, como en muchas otras cosas, la ley va por detrás del progreso.

Nuestro granito de arena es seguir promoviendo la educación comunitaria, el pensamiento crítico, el autoconocimiento y sembrando semillas de buentrato.

¿Cuál es el tuyo?

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