Humanidad compartida

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Os contaba el otro día que estoy trabajando con el concepto de la Humanidad Compartida  y que estoy encontrando toda una nueva forma de mirar diferente a lo que me rodea.

He hablado muchas veces sobre la empatía y sobre el ponernos en el lugar de la otra persona, cargar con su mochila, ese concepto podría ser la humanidad compartida que hoy os traigo aquí.

El sentimiento de querer aliviar el peso en el resto de las personas, viendo que cada una de ellas es,  tal como yo, un ser humano que tan solo quiere ser feliz, estar en paz y estar libre de sufrimientos me ha hecho ver que aunque esas personas que a veces se me ponen delante son algo difíciles de tratar, el bagaje emocional y sus circunstancias hacen que sean de esa manera.

Prejuzgar es algo que nos sale en automático. Vamos por el mundo poniendo etiquetas y compartimentando a quienes tenemos enfrente. Esta forma de movernos es algo que aprendemos por pura supervivencia. Unos segundos bastan para que nuestro cerebro estime si la persona que tenemos enfrente es así o asá…pero no es realmente lo que pasa ¿verdad?. Ponemos etiquetas porque necesitamos saber para tranquilizarnos que esa persona se parece a, huele como, viste como…pero cuando realmente vemos a quien tenemos enfrente el mundo se para por unos momentos.

¿Cuántxs de vosotrxs no enjuiciáis cuando veis a alguien venir de frente? El trabajo de no hacerlo lleva su tiempo…pero en cuanto tomas el hábito y te propones dar una oportunidad a toda aquella persona que te encuentras, cuando miras el fondo de sus ojos, cuando adviertes su corporalidad, ves que está hecha del mismo material que tú, con sus miedos, sus culpas, sus achaques, sus vergüenzas, sus penas, sus alegrías…ves que te estás reflejando en un espejo…

Todo ello nos lleva de vuelta a la humanidad compartida.

Esta semana pasada hemos tenido un penoso episodio con el barco Aquarius, un barco lleno de personas que estaban abandonadas a su suerte porque “no son aptas” por lo visto para vivir en ningún lado. ¿Dónde nos deja eso como seres humanos?

¿Alguien ante un caso así no se pone por un momento en la piel de ellxs?

Sentir cómo te abandonan, cómo no quieren darte de comer, no quieren darte de beber, no quieren darte un techo donde cobijarte, no es hacer demagogias sobre las penurias de los de aquí frente a los de allí, como si fueran diferentes!! Pensemos en la humanidad como un todo, gente que tiene que salir de sus países no por gusto, sino para que no los maten! para que no las casen forzosamente, para poder disfrutar de su libertad de pensamiento, de su libertad sexual, de SER personas.

Poder por un momento respirar su dolor y su impotencia podría ser la llave a que mucha gente tomara conciencia de lo que se siente en esas circunstancias…de cómo vive el resto de la humanidad, una humanidad que forma parte de nosotrxs mismxs!

Os invito a ver un documental maravilloso, HUMAN,  que está en tres partes, aunque hay alguna más extra. A lo largo de casi cuatro horas podrás experimentar lo que siente la gente alrededor del planeta en su día a día más cotidiano, cómo aquello que parece que tú tienes por arte de gracia a ellxs les cuesta la vida. Simplemente míralo como un ejercicio de compasión hacia ti mismx y hacia el mundo que nos rodea, que al fin y al cabo es el mismo que compartimos todxs.

Seamos compasivxs y abracemos a esa humanidad compartida, que es también la nuestra y a veces se nos olvida…

Y de olvidos y de recuerdos está llena la maravillosa exposición que se muestra en el Canal: Auschwitz, tan cerca, tan lejos. Una muestra llena de esa humanidad compartida de la mejor o peor manera. No te dejará indiferente. La han prorrogado hasta Octubre y es única en el mundo. Pasé tres horas viéndola y llorando…llorando por todo aquello que el mundo sabía y que el mundo consintió…y lo peor es que a día de hoy la noticia de niñxs encerrados en jaulas en la frontera de Estados Unidos parece que no va con nosotrxs, que mientras no me toquen a mí…y eso me recuerda uno de los carteles de la exposición que decía:

Cuando vinieron a apresar a los comunistas, yo no dije nada porque no era comunista.

Cuando vinieron a apresar a los socialdemócratas, yo no dije nada porque no era socialdemócrata.

Cuando vinieron a apresar a los sindicalistas, yo no dije nada porque no era sindicalista.

Cuando vinieron a apresar a los judíos, yo no dije nada porque no era judío.

Cuando al fin, vinieron a apresarme a mí, ya no quedaba nadie que pudiera alzar la voz en mi defensa.

¿Hasta cuándo vamos a estar sin hacer nada?

Para terminar una frase para pensar: “Si humanizo, me humanizo”

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firma mavi

 

 

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