
Llevar a mamá y papá en el corazón.
Ese es el objetivo de Maternarte, honrarles y agradecerles nuestra vida y situarles en un lugar de honor en ella.
Eso y jugar con arquetipos cuando nuestros progenitores no han sido lo que esperábamos y no nos han dado lo que tanto necesitábamos.
Te propongo un juego:
Si tuvieras que elegir una madre para ti, que no fuera la que tienes y pudieras darle cualidades y características, ¿a quién elegirías? Busca entre tus libros, películas, series…Puede ser un personaje real o ficticio e incluso hacerlo a medida. ¿Cuál sería para ti tu madre arquetípica?.
Repite el juego con tu padre, ¿a quién elegirías? ¿Cuál sería tu padre arquetípico?
Este juego nos sirve para entender qué buscábamos o seguimos buscando en nuestros padres y cuál era o es el ideal que deben cumplir para estar a la altura de nuestras expectativas. Cuando tengas las respuestas, hazte otra pregunta: ¿Por qué no coinciden con lo que tú quieres? La respuesta es fácil: porque los padres no se eligen, te tocan y punto.
Igual que ellos tienen la hija o hijo que les ha tocado en suerte, tú aterrizaste en ese sistema porque no podía ser de otra forma. Has venido al mundo a hacer algo importante, pequeño o grande y eres la única responsable de entender qué y por qué de esta forma y no de otra.
De ninguna forma digo que te conformes, sobre todo si te han tocado en suerte esos padres descuidados, abandonadores, maltratadores…nadie quiere eso en su vida. De ellos simplemente toma la vida que te han dado y colócalos en su lugar: ellos los padres, tú la hija. Pero nadie dice que no puedas soñar con tus padres perfectos y maravillosos, crearlos y acudir a esas figuras arquetípicas cuando lo necesites. ¿Me sigues?
«Yo hubiera querido una madre más amistosa, en la que poder confiar y contarle mis inquietudes, que me aceptara como soy»
Este es un ejemplo de una madre soñada y esta persona en concreto imaginó a su madre como una Meryl Streep en Mamma Mia, por qué no… Imaginamos una madre abnegada pero a la vez amistosa, preocupada por nosotras pero que nos dé libertad…cada cual se mira en un espejo diferente y cuando ve una figura que encaja ahí es. No tiene que se perfecta, simplemente tiene que servirnos a nosotras.
«Yo hubiera querido un padre presente, con el que pudiera hablar de todo, cómplice y divertido, que mirara por mí»
Eligió como padre a Donald Shuterland en Orgullo y prejuicio porque le veía amoroso con su hija y se preocupaba de su futuro.
Cuando esta persona se siente mal en su día a día por cualquier cosa, se imagina hablando con ellos porque con los reales nunca tuvo esa relación ni de lejos, es decir, guarda a sus padres en un lugar de honor pero tira de los arquetípicos para enfrentarse emocionalmente a lo que le sucede. Imaginar a tu madre escuchándote, aconsejándote, abrazándote, es maravilloso pero no todas las personas tenemos una madre así. Cuando no la tengo la creo y desde ahí me permito darme a mí misma lo que necesito.
Tenemos en la cabeza muchos arquetipos: la esposa, la madre, la cazadora, la amante…y al igual que cogemos lo que más nos interesa de cada una de ellas para nuestras partes internas o subpersonalidades, elegimos lo que queremos para nuestra madre arquetípica y nuestro padre arquetípico.
El trabajo que haremos este trimestre será buscar esas figuras de apego arquetípico que nos ofrezcan todo aquello que necesitamos y que ahora como adultas podemos darnos.
¿Te apetece jugar con nosotras?
Para información sobre nuestros talleres: semillasdebuentrato@gmail.com
