Lemas familiares

En la última entrada dejamos caer las lealtades familiares y los patrones sistémicos y aquí vamos a ahondar en ellos.

Hay una parte del trabajo sistémico que a mí me abrió completamente los ojos: el genograma y ya no sé ver mi vida sin pensar en todo lo que recogí en él. También lo aplico a lo que veo y leo y te cambia la forma de entender las dinámicas familiares y relacionales. Dentro de este genograma y una vez trabajado a fondo me gusta extraer los lemas familiares y justo esto es lo que te traigo hoy.

Está claro que repetimos patrones sistémicos y guiones de vida, que la mayoría son cargas que van pasando de generación en generación y que lo difícil es saber por qué lo hacemos y de dónde parten. Esas cargas representan algo que necesita ser visto y sanado en el sistema y muchas se concretan en ese lema familiar. ¿Te suena la frase: Los Lanister siempre pagamos nuestras deudas? Si has visto Juego de Tronos es seguro que sí. Es la frase con la que juego en los talleres para entender de qué forma nos pasan factura esos lemas y de aquí salen cosas interesantísimas.

Para no comprometer ningún trabajo me voy a inventar los apellidos, pero los lemas son reales y puede que te veas reflejado en alguno: Los Pérez somos muy responsables (y por eso cargamos con lo nuestro y con lo de los demás no perdiendo el control ni dejando nada al azar). Las García no necesitamos a los hombres (porque nos han abandonado obligándonos a sacar todo adelante solas). Los González no pedimos ayuda (aprendimos a que nadie nos la da y nos reventamos antes de pedir nada). Los Sánchez estamos malditos (perdemos todo lo que tenemos y nunca nos sale nada bien, así que para qué vamos a molestarnos).

¿Cuál es tu lema familiar y qué arrastras con él?

Mira a tu sistema y divide a hombres de mujeres, mira los roles de ellas y los roles de ellos, ¿Qué se les exigía? ¿Qué hicieron para salir adelante? ¿Cuál fue el coste de sacar adelante a la familia?

Mujeres criando solas, abandonadas, humilladas, maltratadas, violadas…que han sacado solas adelante a sus familias bien por quedarse viudas, bien por quedarse solas. Aprenden que los hombres las van a decepcionar, que se van a acabar yendo. Cuando se acercan a ellos hacen lo imposible, de forma inconsciente, para boicotear sus relaciones y alimentar su guion de abandonadas: Ves, otro que me abandona. Sin entender que no tiene por qué ser así siempre, que se puede romper esa dinámica, que el que uno abandonara o maltratara no quiere decir que todos lo hagan igual. Como ellas no les dieron una oportunidad a esos hombres, nosotras tampoco se la damos: Yo como vosotras.

Hombres sobre exigidos, demostrando su hombría por encima de todo, queriendo absorber toda la carga económica y no llegando a ello. Cayendo en adicciones en muchos casos para olvidar que no llegan a lo que otros exigen, queriendo responsabilizarse de algo que a lo mejor les venía grande. Nos dejan un legado de responsabilidad que a veces nos atenaza: hay que cumplir sea como sea y eso nos hace no saber poner límites en nuestros trabajos, no saber poner límites en nuestras relaciones y desbordarnos. Yo como vosotros.

Las adicciones forman parte de esos legados: aprendemos a rellenar huecos con lo que podemos. Nos escondemos de esas miradas que nos exigen con sustancias que nos hacen olvidar que no damos la talla. De esta forma seguimos a unos y otras en un camino invisible que no nos reporta nada bueno.

¿Qué podemos hacer para cambiar ese lema familiar?

Quizás la solución no sea cambiarlo, sino entenderlo. Entender por qué ha funcionado así de bien o de mal a lo largo de generaciones, poder extraer cómo llegó a formarse ese lema y desde ahí honrar a quienes lo sostuvieron dejándoles ver que podemos hacerlo de otra forma, que es hora de romper ese molde que nos sujeta y no nos deja ser libres: Miradme bien si yo lo hago de otra manera.

¿Te atreves a intentarlo?

En los talleres trimestrales utilizamos esta herramienta para el autoconocimiento y vamos aprendiendo a conocernos un poquito mejor en cada taller. Comenzamos una nueva aventura en Septiembre y en ella vamos a navegar por las aguas del maternaje dejándonos llevar al puerto que necesitemos para sentirnos mejor y dejar allí nuestras cargas sistémicas.

Los martes tenemos Maternarte y los jueves Genograma literario. Ambos talleres son online, exclusivamente para mujeres y con apoyo de aula virtual. Anímate a la experiencia de crecer en grupo compartiendo saberes.

Para más información: semillasdebuentrato@gmail.com

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