¿Mamá estaba disponible?

Seguimos revisando nuestra relación con la madre de cara a Maternarte y esta vez vamos a reflexionar sobre su disponibilidad para con nosotras.

Le reclamamos amor, reconocimiento, presencia, confianza, lealtad…pero hay que entender en qué circunstancias fue madre. Cuando realizamos el genograma y recogemos los datos de nuestro sistema, nuestra mirada se abre, podemos hacer otro tipo de lecturas más profundas sobre el contexto en el que nació, creció y vivió nuestra madre.

¿Qué sabes de tu madre? ¿Qué vida llevó? ¿Cómo era su relación con su madre?

Además de ese papel fundamental en tu vida, ella fue una niña, una adolescente y una mujer con pasiones, deseos, sueños, traumas, dolor, amor, alegrías, penas…y para entender su forma de ser contigo tienes que ver primero qué pasó en su vida antes de que tu llegaras a ella.

Nunca nos ponemos a pensar si nuestras madres se casaron porque quisieron y con quien quisieron, si las obligó su familia o los acontecimientos sociales- cuando se quedaban embarazadas-, si pudieron elegir su maternidad, si el matrimonio fue lo que esperaban, a qué tuvieron que renunciar en sus vidas, qué sacrificios hicieron por su familia.

¿Qué sabes de la maternidad de tu madre?

Además hay que tener en cuenta si ya había otras criaturas cuando tú llegaste y qué edad tenían porque seguro que tienes presente lo difícil que es la crianza en cualquier circunstancia y más si se tienen varias criaturas de edades similares.

¿Cuál era la disponibilidad de mamá? ¿Con qué lidiaba en su día a día?

Imagina una mujer joven que se casa entusiasmada, que por fin va a forma esa familia de la que tanto le han hablado y que le han inculcado desde la cuna. Ahora imagina que no acaba de instalarse en su casa y ya está embarazada, no sabe aún lo más básico de una convivencia y la cosa se pone interesante con un bebé. Estamos hablando de hace unos años, bastantes, en los que ser madre significaba dejar de trabajar fuera de casa para seguir haciéndolo, de forma gratuita, dentro de ella y además sin horarios.

La cosa se complica si eres la segunda o la tercera en nacer y mamá no da abasto entre bebés, casa y tener que cumplir con sus «obligaciones de buena esposa». Ahora piensa en qué disponibilidad tenía para atenderte, para darte todo lo que necesitabas. Si a eso le sumas que quizás fuera de las que no dejaron de trabajar y se suman las dobles y triples jornadas no es extraño pensar que hizo todo lo que pudo eso sí, agotada.

Seguramente si tuvo suerte, tuvo ayuda, bien de su familia o de la familia paterna, eso quiere decir que alguien te maternaba a la vez que ella, que no te faltó de nada porque has llegado hasta aquí y que lo que tienes pendiente con ella se debe más a aquello que se quedó en tu niña herida que a lo que realmente pasó. Está claro que cada criatura quiere a su madre para ella sola, no la quiere compartir y eso no siempre es posible.

Lo que vamos a hacer este último trimestre del año es intentar entender aquello que esa niña herida demanda todavía para poder dárs:elo desde la adulta que ahora somos.

Utilizaremos una herramienta preciosa para comenzar cada sesión: genograma literario, con el libro Ceniza en la boca de Brenda Navarro.

El taller será los martes, online, de 18:30-20:30h. con apoyo de aula virtual para que no te pierdas nada.

Para más información: semillasdebuentrato@gmail.com

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